Una anécdota acerca del Vals Capricho

Escuche el Vals Capricho ↓    



Alrededor de 1908, mi bisabuelo paterno Don Buenaventura Saravia y Murua tenía dos razones que lo te lo tenían muy contento, las dos eran en referencia de una de sus hijas: Elena (a quien apodaba terremoto) La primera era que ella había decidido andar con Miguel Zubiría y Zubiría y no con otro pretenso que traía, ( Agustín Cordero), el cual no era del agrado de mi bisabuelo y la segunda era que ella estaba recibiendo su título de Concertista de piano.

En vista de los sucesos mencionados Don Buenaventura pidió a su amigo Ricardo Castro (famoso compositor Duranguense, autor del Vals Capricho, que sirve de fondo musical a ésta genealogía). Que lo ayudara a escoger un buen piano para regalarlo a su hija. Escogieron un hermoso Steinway de media cola al cual mi abuelita tocó prácticamente todos los restantes días de su vida. El piano estuvo todo el tiempo en la sala de la casa de los Zubiría Saravia en Durango. En esa casa nací yo. Cuando lloraba, mi abuelita me ponía cerca del piano y me tocaba éste vals para arrullarme. Yo creo que por esto, cuando escucho el maravilloso Vals Capricho me lleno de una deliciosa sensación de ternura y paz.

Como dije anteriormente mi abuelita tocaba diario entre el llegar de Misa y el que le sirvieran el desayuno. El 2 de Enero de 1949 cuando ella estaba tocando, de pronto se oyó que desafinaba, fueron al piano, allí estaba ella recostada sobre el piano, muerta.

Miguel Zubiría Estrada-Berg