El Ratón: Corrido Tragedia

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De los horribles asesinatos de el Saucillo, y la muerte del Sr. Ángel Zubiría con sus valientes guerrilleros el día 27 de noviembre de 1912.

Como en forma de estribillo
Para cantar los sucesos
De la hacienda de "El Saucillo"

Era hacienda pintoresca
Junto a un valle colocada
Y una chusma soldadesca
La vino a dejar en nada.

Veinte y siete del presente,
Como a las tres de la tarde.
Entró Campos y su gente
Y asesinó a lo cobarde.

Cobarde, sí, porque honor
Sería para esos señores,
El respetar el valor
De los bravos defensores.

Pero ¡ah! señores;
Un día vendrá,
Que todos esos horrores
El cielo los vengará.

Un peon fue de los primeros
Que llegaron muy aprisa,
Y a los de los herraderos
Vino a darles la noticia.

Llegaron otros correindo
Asustaods, temblorosos,
Diciendo, "¡¡Qué están haciendo!!"
Ahí vienen los revoltosos

Más no se los querían creer
Pero al fin, se convencieron.
Y empezaron a correr
Luego luego que los vieron.

Todos, a cual más corrían
Del rancho de "El Pedernal"
Y a Zubiría le decían
Ahí vienen, estamos mal.

Contestó Angel Zubiría:
¿Pues ahora qué hemos de hacer?
Si aquí llegó nuestro día
Eso lo vamos a ver.

Pero es una chusma inmensa
Son muchos, es increíble.
No les haga resistencia
Señor, porque... es imposible.

Sí, son muchos, es muy cierto
Respondió Zubiría al fin,
Pero sí, que sólo muerto
Me bajarán del fortín.

Y como era hombre valiente
NO hizo caso, y se alistó;
Y a su gente colocó
Donde él creyó conveniente.

Comenzaron a llegar
Rebeldes por todos lados,
Y empezaron a tirar
Sobre los parapetados.

Duraron peleando mucho
Coronándose de honor,
Dieron pruebas de valor
Hasta el último cartucho.

Y al verse comprometidos,
Sin parque, los defensores,
Decían: "ya estamos rendidos"
Estamos dados señores.

Más, la truba enfurecida
Muy lejos de perdonarlos,
Les arrancaron la vida
Después de tanto golpearlos.

Contra un número de alzados,
Sin parque, el rifle agarró
Y a varisos dejó tirados.

Más luego que lo aprehendieron,
Fueron y lo fusilaron,
Ochenta tiros le dieron,
Después de que lo golpearon.

Y la chusma farisea
Entró haciendo gritería,
Mientras allá, en la azotea,
Moriría Angel Zubiría

Y pregunto, no te asombres
Aquí cabe preguntar
¿Qué será honroso triunfar
Unos mil, contra 30 hombres?

A la casa grande entraron
Y a cuantos empleados vieron
A todos los aprehendieron
Y luego los fusilaron.

Después que esta esena pasa
Que ya a todos los mataron
UNos gritos se escucharon
"Vamos a volar la casa."

Y aquella gente... que grita
El Saucillo destruyó
Porque a las piezas echo
Bombillos de dinamita.

Y empezaron a quemar
Carros, galeras, bagage.
Muebles, coches y la mar;
Como una tribu salvaje.

La casa grande volaron
Y lo que había destruyeron,
Algunos hombres quemaron
De los que la defendieron.

Zubiría, fue transportado
A instancia de unos señores:
Y en el panteón sepultado
Con los debidos honores.

Tú eres testigo paloma
Lo mismo tú pajarillo,
De la hacienda de Tapona
Se veía arder el Saucillo.

¿Qué serán esos señores?
¿Unos simples bandoleros?
Si son nuevos redentores
¿Por qué queman los graneros?

Sí, señores cabecillas,
Que incendiais galeras, trojes,
¿Por qué quemais las semillas?
Esas son venganzas boges.

¿Pelean causa? Bien está
¿Mas que no ven? No reflejan
Que muchas familias dejan
Sumidas en la horfandad?

Al oir los comentarios
Que incendiaron, ¡me da rabia!
¿Qué son? ¿Revolucionarios
O salvajes de la arabia?

Santo Niño de Fresnillo,
Líbranos de esos ingratos
Que quemaron el Saucillo,
E hicieron asesinatos.

Donde llegan, hacen males
Como turba de bandidos,
Pelean con los federales
Entre piedras escondidos.

Aquí terminó Señores
Mi humilde canto sencillo
Que le hice a los defensores
De la hacienda de El Saucillo

"El de la Guaripa"