La Macehual: Margarita Zubiría de Martínez Parente

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Virgen de Guadalupe

Ya casada y en el curso de formar a mi familia, me inicié en una obra social parroquial con el sistema AMSIF; hoy me he quedado al cargo con 47 años de experiencia y muchas grandes amigas que caminamos juntas para formarnos como madres y abuelas felices.

Trabajé durante 12 años como catequista en Familia Educadora de la fe.La segunda licenciatura fue en Historia y Antropología en la UNAM. Posteriormente asistí a un Diplomado de Lectura de Códices en el CIESAS por tres años. Se presentó otra gran oportunidad del Diplomado de Teología con los frailes Dominicos, en el CUC por tres años que he continuados por más de 10 años.

En 1982 fui miembro fundador del grupo Guadalupano bautizado por nuestro fundador como “Los Macehuales” (o trabajadores, grupo social al que perteneció san Juan Diego). Cada martes tenemos sesiones en las que el mensaje de la Santísima Virgen María de Guadalupe nos hace crecer en amor, en conocimientos históricos, en la profundidad de Su sentido evangelizador, en su trabajo personal comenzado en la persona del indígena y que realiza cada día en nosotros, los que nos dejamos trabajar por Ella.

El haber seguido un orden y objetivo en el análisis de documentos, tenerlos estudiados y archivados, nos condujo a trabajar en colaboración, con los postuladores del proceso de canonización de Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Nunca nos imaginamos la confianza que con gran honor depositaron en nosotros, las responsabilidades que se nos encomendaron trabajar específicamente. Los sufrimientos y vicisitudes con el empeño del Cardenal Corripio Ahumada que respaldó el proceso y que culminaron con el amor de Su Santidad Juan Pablo II, de haber venido a ensalzar al indígena a los pies de su Niña – Guadalupe.

Todos los documentos quedaron consignados en una publicación: “El Encuentro de la Virgen María de Guadalupe y San Juan Diego” . Autores: José Luis Guerrero, Eduardo Chávez y Fidel González, postuladores.

En los créditos nos nombraron a todos y cada uno de los miembros del grupo macehual como colaboradores de la causa.

No puedo dejar de hacer mención especial a la persona del Padre Mario Rojas Sánchez, del clero diocesano, ilustre nahuatlato, que publicó un libro donde recopiló toda su sabiduría y percepción del los símbolos en la imagen de la Señora: “Guadalupe, Símbolo y Evangelización”. Numerosas conferencias y artículos publicó este gran amante de la Guadalupita, pero la traducción del “NICAN MOPOHUA” del náhuatl al castellano sigue siendo considerado por los especialistas, como la mejor hasta el día que murió.

Con paciencia admirable nos llevó a desentrañar las maravillas que el ayate de Juandieguito, contiene: la Venerada Imagen, su simbología, su inserción en la vida de los mexicanos, el mensaje, el acontecimiento, su presencia entre nosotros. Puedo asegurarles, hermanos y hermanas, que el tiempo se nos hace corto y el tema inacabable.

Con esa avalancha de amor que me inundaba, comencé a platicar lo que iba aprendiendo, animada por mi maestro y mi esposo que siempre me respaldaron. El material que les presento ido creciendo y modificándose con el tiempo para mejorar. Hasta el día de hoy, con gran honor comparto que llevo impartidas 1235 charlas. Cada vez que salgo de casa, le pido a Juandieguito que me acompañe, que me inspire lo que tengo que decir, porque si él viviera, él sería quien les viniera a contar, cómo comenzó a vivir su cielo al encontrarse con Ella en el Tepeyac. Nos repetiría emocionado sus palabras: ¿No estoy aquí Yo, que soy tu Madre? ¿No te traigo bajo mi sombra y amparo? ¿No has sentido cómo te llevo en mis brazos? ¿Quieres algo más?